9No nos cansemos, pues, de hacer bien; que á su tiempo segaremos, si no hubiéremos desmayado.
Gálatas 6:9 reconoce una experiencia común de la obediencia: hacer el bien puede cansar cuando no vemos resultados rápidos. En el contexto de llevar las cargas, sembrar para el Espíritu y practicar la generosidad, Pablo anima a no abandonar la fidelidad por la demora. La cosecha pertenece al tiempo de Dios, no a nuestro calendario de resultados. Perseverar no significa ignorar límites ni mantener actividades dañinas; significa continuar haciendo lo correcto con sabiduría, descansando cuando corresponde y volviendo a la misión sin alimentar el resentimiento. Una conversación paciente, una ayuda discreta, una disciplina espiritual o una decisión justa pueden parecer semillas pequeñas. La mañana de hoy es un lugar real para sembrar, aunque todavía no puedas ver qué crecerá.
¿En qué área de servicio, carácter o relación estás tentado a rendirte porque no ves fruto inmediato?
Repite una acción de bien que hayas dejado por desánimo y hazla sin exigir reconocimiento ni resultado instantáneo.
Dios fiel, sostén mis manos cuando me canse de hacer el bien. Dame paciencia para sembrar con amor, discernimiento para descansar y perseverancia para no abandonar la obediencia. Amén.
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