21Esto reduciré á mi corazón, por lo cual esperaré.
22Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
23Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
24Mi parte es Jehová, dijo mi alma; por tanto en él esperaré.
Jeremías contempla las ruinas de Jerusalén y no niega el dolor de su pueblo. Sin embargo, en medio de una realidad devastadora, dirige deliberadamente la memoria hacia el carácter fiel de Dios. La esperanza bíblica no nace de fingir que todo está bien, sino de reconocer que la compasión del Señor sigue presente cuando las circunstancias parecen desmentirla. Hoy también podemos elegir qué alimentará nuestra mirada. Tal vez haya pérdidas, cansancio o preguntas sin respuesta, pero la fidelidad de Dios no depende de nuestro estado de ánimo. Al comenzar este día, recuerda que recibir nuevas misericordias no significa tener una vida sin problemas; significa contar con la presencia suficiente de Dios para dar el siguiente paso con propósito.
¿Qué verdad sobre el carácter de Dios necesitas recordar hoy en medio de una situación que te desanima?
Escribe tres evidencias concretas de la misericordia de Dios en tu historia y léelas lentamente durante el día.
Señor, cuando el dolor ocupe mi mirada, recuérdame tu compasión constante. Enséñame a esperar en ti con honestidad, gratitud y obediencia, aun cuando todavía no vea respuestas claras. Amén.
Te llega por correo al empezar el día. Puedes darte de baja cuando quieras.