9Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu haza, ni espigarás tu tierra segada.
10Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás los granos caídos de tu viña; para el pobre y para el extranjero los dejarás: Yo Jehová vuestro Dios.
Estas normas fueron dadas a Israel dentro de un sistema agrícola. Dios no pidió una limosna ocasional, sino una forma de trabajar que incorporara desde el principio el bienestar de quienes tenían menos tierra, familia o protección. El dueño seguía cosechando, pero aceptaba límites a su aprovechamiento. La santidad incluía la manera de producir y de distribuir. La aplicación actual nos invita a revisar nuestros sistemas, no solo nuestras emociones. En tu trabajo, negocio o comunidad, pregunta quién queda fuera de las oportunidades. Puedes reservar plazas, compartir contactos, ofrecer formación básica o crear horarios accesibles. La generosidad también consiste en diseñar procesos que permitan a otras personas recoger dignamente, en lugar de esperar que sobrevivan con lo que sobra.
¿Qué oportunidad o recurso podrías dejar disponible para alguien que suele quedar al margen?
Comparte un contacto, recurso o conocimiento profesional con una persona que pueda beneficiarse de él esta semana.
Dios justo, muéstrame dónde mis hábitos dejan fuera a otros. Dame creatividad para abrir oportunidades y humildad para compartir sin tratar a nadie como inferior. Amén.
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