1ESCRIBE al ángel de la iglesia en EFESO: El que tiene las siete estrellas en su diestra, el cual anda en medio de los siete candeleros de oro, dice estas cosas:
2Yo sé tus obras, y tu trabajo y paciencia; y que tú no puedes sufrir los malos, y has probado á los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos;
3Y has sufrido, y has tenido paciencia, y has trabajado por mi nombre, y no has desfallecido.
4Pero tengo contra ti que has dejado tu primer amor.
5Recuerda por tanto de dónde has caído, y arrepiéntete, y haz las primeras obras; pues si no, vendré presto á ti, y quitaré tu candelero de su lugar, si no te hubieres arrepentido.
La iglesia de Éfeso tenía disciplina, resistencia y capacidad para detectar el error, pero Jesús veía una pérdida más profunda: ya no amaba como al principio. La actividad correcta no compensaba una relación enfriada. El camino de restauración comienza recordando dónde se estaba, reconociendo la desviación y regresando a prácticas que expresaban amor. No confundas fidelidad a una rutina con cercanía a Cristo. Hoy recuerda una práctica sencilla que antes te ayudaba a disfrutar de Dios: cantar, agradecer, leer despacio, servir sin prisa o conversar con alguien de fe. Retómala sin intentar reproducir una emoción pasada. El arrepentimiento no es vergüenza estéril; es volver con honestidad al centro.
¿Qué señales muestran que mi actividad cristiana continúa, pero mi amor por Cristo necesita ser renovado?
Recupera una práctica espiritual que abandonaste y realízala durante quince minutos, sin móvil ni multitarea.
Jesús, muéstrame dónde se ha enfriado mi amor. Ayúdame a recordar tu gracia, arrepentirme sin esconderme y volver a servir desde una relación viva contigo. Amén.
Te llega por correo al empezar el día. Puedes darte de baja cuando quieras.