15Y si mal os parece servir á Jehová, escogeos hoy á quién sirváis; si á los dioses á quienes siervieron vuestros padres, cuando estuvieron de esotra parte del río, ó á los dioses de los Amorrheos en cuya tierra habitáis: que yo y mi casa serviremos á Jehová.
Al final de su liderazgo, Josué reúne a Israel y le recuerda la fidelidad de Dios. La invitación a escoger no se refiere a una preferencia superficial, sino a decidir qué lealtad gobernará la vida. El pueblo había recibido una historia de gracia, pero aún debía responder con fidelidad cotidiana. Josué comienza por su propia casa. Recuperar el fervor requiere decisiones concretas, especialmente en el hogar. No basta con valorar la fe; hay que darle espacio en las conversaciones, los horarios y las prioridades. Hoy propone una práctica sencilla que podáis mantener en casa: orar antes de una comida, leer un salmo o hablar de una necesidad. El ejemplo constante enseña más que una declaración aislada.
¿Qué decisión visible mostraría hoy que mi casa y mis relaciones pertenecen al Señor?
Invita a quienes viven contigo, o a una persona cercana, a establecer una práctica breve de oración durante los próximos siete días.
Señor, afirma mi lealtad hacia ti y ayúdame a vivirla con coherencia. Que mis decisiones, mis palabras y mi hogar reflejen una entrega sincera y contagien esperanza. Amén.
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