5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.
6Pero pida en fe, no dudando nada: porque el que duda es semejante á la onda de la mar, que es movida del viento, y echada de una parte á otra.
7No piense pues el tal hombre que recibirá ninguna cosa del Señor.
8El hombre de doblado ánimo es inconstante en todos sus caminos.
Santiago habla a creyentes que atraviesan pruebas y necesitan saber cómo vivir dentro de ellas. La sabiduría bíblica no consiste solamente en encontrar una salida rápida, sino en responder de una manera fiel mientras la situación continúa. Dios no ridiculiza al que pregunta; invita a pedir con la confianza de que su carácter es generoso y no caprichoso. La duda puede formar parte de una oración honesta, pero la doblez aparece cuando pedimos dirección mientras hemos decidido obedecer solo si la respuesta coincide con nuestro plan. Antes de tomar una decisión, escribe qué principios no estás dispuesto a negociar y qué resultado deseas controlar. Luego pide sabiduría para actuar correctamente, incluso si el camino exige esperar, renunciar o reparar un daño.
¿Buscas realmente sabiduría de Dios o solo confirmación para una decisión que ya has tomado?
Ora por una situación compleja, consulta un consejo maduro y anota una acción coherente con los valores del evangelio.
Dios generoso, dame sabiduría para vivir esta prueba con fidelidad. Aparta de mí la manipulación y la indecisión, y forma un corazón dispuesto a obedecer aunque no controle el resultado. Amén.
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