17Clamaron los justos, y Jehová oyó, Y librólos de todas sus angustias.
18Cercano está Jehová á los quebrantados de corazón; Y salvará á los contritos de espíritu.
El Salmo 34 nace de una experiencia de peligro y rescate, pero no presenta una fórmula en la que quienes oran nunca sufran. Afirma que los justos tienen aflicciones y, a la vez, que Dios escucha y se acerca. La cercanía divina se dirige especialmente a quienes están quebrantados; no exige que primero recuperen la compostura para poder ser atendidos. Cuando el dolor te deja sin palabras, tu quebranto no te coloca fuera del alcance de Dios. Puedes clamar con frases breves, llorar o simplemente permanecer. También puedes acercarte a quienes sufren sin imponer explicaciones rápidas. La presencia compasiva suele ser más fiel que una respuesta apresurada. Descansar aquí es permitir que el Señor esté cerca tal como estás, mientras recibes el apoyo necesario para atravesar el día.
¿Qué parte de tu quebranto necesitas mostrarle a Dios sin intentar presentarte más fuerte?
Haz una oración de una sola frase con tu dolor y permite que alguien confiable sepa que necesitas compañía.
Señor, acércate a mi corazón quebrantado. Escucha mi clamor, recibe mis lágrimas y enséñame a aceptar tu compañía y la ayuda de personas compasivas. Amén.
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