5Esperé yo á Jehová, esperó mi alma; En su palabra he esperado.
6Mi alma espera á Jehová Más que los centinelas á la mañana. Más que los vigilantes á la mañana.
El Salmo 130 nace desde lo profundo, desde la conciencia de pecado y necesidad. La espera del salmista no es pasividad vacía ni optimismo superficial; está arraigada en la misericordia y en la palabra de Dios. Esperar significa permanecer orientado hacia el Señor cuando todavía no llega la respuesta y cuando el corazón preferiría controlar el calendario. El descanso espiritual no siempre se siente como calma inmediata. A veces consiste en no abandonar la esperanza durante una temporada prolongada. Como el centinela mira hacia el amanecer, puedes seguir volviendo tus ojos a Dios, incluso con preguntas. Su silencio no equivale a ausencia. Mientras esperas, su palabra puede sostener tu identidad y evitar que la ansiedad dicte cada decisión.
¿Qué estás esperando de Dios y cómo podrías permanecer cerca de él mientras esperas?
Lee lentamente el Salmo 130 y permanece dos minutos en silencio después de leerlo.
Dios de misericordia, enséñame a esperar sin desesperar. Sostén mi corazón con tu palabra y ayúdame a reconocer tu presencia aun cuando todavía no vea el amanecer. Amén.
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