1ASI que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable á Dios, que es vuestro racional culto.
2Y no os conforméis á este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Pablo escribe a creyentes que necesitan vivir de forma distinta en medio de una sociedad con valores diversos. La transformación no consiste en aislarse de todo, sino en dejar que Dios cambie los criterios con los que evaluamos el éxito, el poder, el placer y la identidad. Una mente renovada aprende a reconocer la voluntad de Dios en decisiones concretas, no solo en ideas religiosas. Observa hoy una creencia que dirige tus reacciones: «debo quedar por encima», «siempre tengo que tener razón» o «no puedo perdonar». Compárala con el carácter de Jesús y reemplázala por una convicción bíblica practicable. La renovación suele avanzar mediante pequeñas repeticiones: pensar con verdad, orar con sinceridad y elegir una conducta diferente cuando aparece la antigua presión.
¿Qué pensamiento aprendido necesita ser confrontado y renovado por la verdad de Dios?
Anota un pensamiento negativo recurrente y escribe al lado una respuesta guiada por la gracia, la verdad y la voluntad de Dios.
Señor, transforma mi manera de pensar. Muéstrame las ideas que me alejan de tu voluntad y enséñame a discernir, decidir y vivir desde la verdad de Cristo. Amén.
Te llega por correo al empezar el día. Puedes darte de baja cuando quieras.