1(24-2) Y como Saúl volvió de los Filisteos, diéronle aviso diciendo: He aquí que David está en el desierto de Engaddi.
2(24-3) Y tomando Saúl tres mil hombres escogidos de todo Israel, fué en busca de David y de los suyos, por las cumbres de los peñascos de las cabras monteses.
3(24-4) Y como llegó á una majada de ovejas en el camino, donde había una cueva, entró Saúl en ella á cubrir sus pies: y David y los suyos estaban á los lados de la cueva.
4(24-5) Entonces los de David le dijeron: He aquí el día que te ha dicho Jehová: He aquí que entregó tu enemigo en tus manos, y harás con él como te pareciere. Y levantóse David, y calladamente cortó la orilla del manto de Saúl.
5(24-6) Después de lo cual el corazón de David le golpeaba, porque había cortado la orilla del manto de Saúl.
6(24-7) Y dijo á los suyos: Jehová me guarde de hacer tal cosa contra mi señor, el ungido de Jehová, que yo extienda mi mano contra él; porque es el ungido de Jehová.
7(24-8) Así quebrantó David á los suyos con palabras, y no les permitió que se levantasen contra Saúl. Y Saúl, saliendo de la cueva, fuése su camino.
David no confundió una oportunidad con una autorización. Saúl era su enemigo y lo había tratado injustamente, pero David recordó que no le correspondía tomar por la fuerza el lugar de juez. Su decisión no borró el daño ni negó la realidad de la persecución; mostró que podía responder sin permitir que la ofensa gobernara su conducta. No vengarte no siempre significa permanecer expuesto a una relación dañina. Puede implicar poner límites, buscar protección y hablar con verdad sin alimentar el deseo de destruir al otro. Hoy, antes de responder a una ofensa, separa la necesidad legítima de justicia del impulso de devolver dolor. Pide consejo, elige palabras sobrias y deja que Dios forme tu respuesta.
¿Qué diferencia hay entre buscar justicia con sabiduría y querer castigar a quien te hirió?
Retrasa una respuesta airada, escribe lo que deseas decir y revísalo más tarde para eliminar toda intención de venganza.
Dios justo, gobierna mi dolor cuando me siento ofendido. Dame discernimiento para poner límites sin odio, hablar con verdad y dejar en tus manos el juicio que no me corresponde. Amén.
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