365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Viernes, 1 de mayo de 2026 · otro día
Día121
SANAR EL CORAZÓN Y PERDONAR

Cuando Dios recoge los pedazos

Salmo 147:3 RV1909

3El sana á los quebrantados de corazón, Y liga sus heridas.

Salmo 147:3. Paráfrasis: Dios se acerca a quienes tienen el corazón quebrantado, atiende sus heridas y comienza una obra paciente de restauración.

El Salmo 147 celebra al Señor como Creador soberano, pero no lo presenta distante de las personas heridas. El Dios que cuenta las estrellas también conoce el dolor íntimo y venda las heridas del corazón. Su cuidado no es una idea abstracta: implica cercanía, atención y un proceso de reparación. Sanar no significa negar lo ocurrido ni fingir que todo está bien. Significa permitir que Dios entre en los lugares que solemos esconder. Esta semana, nombra delante de él una herida concreta y escribe cómo ha afectado tus palabras, decisiones o relaciones. Después, entrégasela en oración sin exigir una recuperación instantánea. El Espíritu Santo puede traer luz, consuelo y pasos prudentes. A veces, recoger los pedazos empieza simplemente por dejar de huir de ellos.

Para reflexionar

¿Qué herida concreta necesitas presentar hoy a Dios con honestidad?

Un paso para hoy

Escribe el nombre de esa herida y ora durante cinco minutos, pidiendo al Señor que te muestre el siguiente paso de sanidad.

Oremos

Señor, conoce mis heridas y no me abandonas en ellas. Acércate a mi corazón quebrantado, dame valentía para reconocer mi dolor y guíame hacia una restauración profunda y paciente. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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