24El cual mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos á los pecados, vivamos á la justicia: por la herida del cual habéis sido sanados.
25Porque vosotros erais como ovejas descarriadas; mas ahora habéis vuelto al Padre y Obispo de vuestras almas.
Pedro escribe a creyentes que sufren injustamente y les presenta a Cristo como modelo y Salvador. Jesús no respondió al mal con mal, pero tampoco llamó bueno a lo injusto. En la cruz llevó nuestros pecados y abrió la posibilidad de morir a la antigua forma de vivir para comenzar una vida orientada a la justicia. El texto habla de sanidad en un sentido profundo: restaurar nuestra relación con Dios y devolvernos al Pastor. Eso no autoriza promesas simplistas sobre la ausencia de enfermedad o problemas. Hoy puedes vivir esa restauración rechazando una respuesta vengativa, buscando ayuda adecuada y escogiendo una conducta justa en el lugar donde has sido herido.
¿Qué reacción nacida de una herida necesitas entregar a Cristo para responder con justicia y no con venganza?
Decide una respuesta concreta y respetuosa ante una ofensa reciente, y compártela con alguien maduro antes de actuar impulsivamente.
Pastor bueno, gracias porque llevaste mis pecados en la cruz. Sana mi corazón de la venganza, guíame en la justicia y ayúdame a responder al mal con verdad y dominio propio. Amén.
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