18No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis á memoria las cosas antiguas.
19He aquí que yo hago cosa nueva: presto saldrá á luz: ¿no la sabréis? Otra vez pondré camino en el desierto, y ríos en la soledad.
Isaías habla a un pueblo exiliado y le anuncia que la fidelidad de Dios no quedó encerrada en las obras del pasado. El Señor recuerda el éxodo, pero también invita a percibir una nueva intervención. No está negando la memoria; está impidiendo que la nostalgia limite la esperanza. Dios puede abrir caminos donde el pueblo solo ve desierto. La nueva vida en Cristo no borra nuestra historia, pero evita que la historia sea una prisión. Puedes reconocer lo que ocurrió sin construir tu identidad alrededor de ello. Pregunta qué paso de esperanza está naciendo hoy: una conversación, una disciplina, una oportunidad de servir o una decisión de dejar atrás una etiqueta antigua.
¿Qué recuerdo o etiqueta del pasado te impide reconocer la obra nueva que Dios puede estar comenzando?
Escribe una frase que te define negativamente y reemplázala por una verdad concreta sobre tu identidad en Cristo.
Dios fiel, gracias porque no estás limitado por mi pasado. Abre mis ojos para reconocer tu obra nueva y dame valentía para caminar por el camino que estás preparando. Amén.
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