13Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la sangre, y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad, cuando heriré la tierra de Egipto.
En la noche de la Pascua, Israel debía confiar en la palabra recibida y marcar sus casas con la sangre del cordero. La señal no era un adorno religioso; expresaba pertenencia, obediencia y dependencia. Dios estaba liberando a un pueblo esclavizado y enseñándole que la salvación procede de su provisión. La cruz cumple y supera esta imagen: Cristo es nuestra Pascua, y en él encontramos refugio frente a la culpa y la separación de Dios. No se trata de confiar en méritos personales, sino de descansar en una obra que no hemos producido. Haz hoy visible esa confianza mediante una decisión obediente, especialmente en aquello que llevas tiempo aplazando.
¿En qué área necesitas dejar de apoyarte en tus méritos y descansar en la provisión de Dios?
Identifica una obediencia pendiente y llévala a cabo antes de terminar el día, sin buscar reconocimiento de otras personas.
Padre, gracias por proveer salvación cuando no podíamos alcanzarla. Ayúdame a confiar en Cristo, obedecer tu palabra y vivir como alguien liberado de la esclavitud del pecado. Amén.
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