365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Lunes, 9 de marzo de 2026 · otro día
Día68
APRENDER A CONFIAR

Lo poco en manos de Dios

2 Reyes 4:1-7 RV1909

1UNA mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó á Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido es muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová: y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos.

2Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una botija de aceite.

3Y él le dijo: Ve, y pide para ti vasos prestados de todos tus vecinos, vasos vacíos, no pocos.

4Entra luego, y cierra la puerta tras ti y tras tus hijos; y echa en todos los vasos, y en estando uno lleno, ponlo aparte.

5Y partióse la mujer de él, y cerró la puerta tras sí y tras sus hijos; y ellos le llegaban los vasos, y ella echaba del aceite.

6Y como los vasos fueron llenos, dijo á un hijo suyo: Tráeme aún otro vaso. Y él dijo: No hay más vasos. Entonces cesó el aceite.

7Vino ella luego, y contólo al varón de Dios, el cual dijo: Ve, y vende el aceite, y paga á tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quedare.

2 Reyes 4:1-7 Paráfrasis: Una viuda endeudada pide ayuda a Eliseo. Dios usa el poco aceite que tiene, la participación de sus hijos y vasijas prestadas para abrir una salida responsable a su crisis.

La viuda de este relato no llega con abundancia, sino con una deuda que amenaza a sus hijos. Eliseo primero le pregunta qué posee, y la respuesta parece insignificante: una vasija con aceite. El milagro se desarrolla mediante acciones concretas, colaboración familiar y recipientes disponibles. La historia no enseña que toda necesidad económica desaparecerá automáticamente, sino que Dios puede obrar en medio de recursos limitados y redes de apoyo. Confiar no significa despreciar lo pequeño ni esperar sin actuar. A veces comenzamos nombrando lo que sí tenemos, pidiendo orientación y aceptando que otras personas participen. La mujer debe cerrar la puerta, trabajar con sus hijos y después seguir las indicaciones recibidas. Hoy podemos mirar nuestra situación con honestidad, sin vergüenza y sin fantasías. La fidelidad de Dios también puede guiarnos hacia pasos ordenados y responsables.

Para reflexionar

¿Qué recurso pequeño, capacidad o relación estás pasando por alto porque te parece insuficiente?

Un paso para hoy

Haz un inventario breve de tus recursos actuales y utiliza uno de ellos para avanzar de forma responsable en una necesidad concreta.

Oremos

Señor, abre mis ojos para reconocer lo que ya has puesto en mis manos. Dame humildad para pedir ayuda, sabiduría para administrar y confianza para avanzar sin despreciar lo pequeño. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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