365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Martes, 17 de febrero de 2026 · otro día
Día48
CONOCER EL AMOR DEL PADRE

El Padre que da sabiduría

1 Reyes 3:5-12 RV1909

5Y aparecióse Jehová á Salomón en Gabaón una noche en sueños, y díjo le Dios: Pide lo que quisieres que yo te dé.

6Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia á tu siervo David mi padre, según que él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo: y tú le has guardado esta tu grande misericordia, que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día.

7Ahora pues, Jehová Dios mío, tú has puesto á mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre: y yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir.

8Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.

9Da pues á tu siervo corazón dócil para juzgar á tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo: porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?

10Y agradó delante de Adonai que Salomón pidiese esto.

11Y díjole Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, mas demandaste para ti inteligencia para oir juicio;

12He aquí lo he hecho conforme á tus palabras: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no haya habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.

1 Reyes 3:5-12. Paráfrasis original: Dios invita a Salomón a pedir lo que necesita; el rey solicita un corazón atento para discernir y gobernar con justicia, y Dios aprueba esa petición.

Salomón recibe una oportunidad extraordinaria, pero no pide una vida sin problemas ni poder para alimentar su ego. Reconoce su inexperiencia y pide capacidad para escuchar y distinguir el bien del mal al servir al pueblo. La petición revela que el amor al Padre también se expresa deseando cuidar bien a otros. Antes de tomar decisiones, solemos pedir que desaparezca la presión. Hoy pide algo más profundo: un corazón atento. En una conversación, escucha hasta el final; ante una compra, espera un día; frente a un conflicto, busca hechos antes de interpretar intenciones. La sabiduría bíblica no es acumular respuestas, sino aprender a discernir para actuar justamente.

Para reflexionar

¿Qué necesitas pedir a Dios para cuidar mejor a las personas afectadas por tus decisiones?

Un paso para hoy

Antes de una decisión pendiente, escribe a quién afectará, qué información te falta y qué opción refleja mejor justicia y cuidado.

Oremos

Padre, dame un corazón atento y sabio. Líbrame de decidir por orgullo o prisa; enséñame a escuchar, discernir y usar mis responsabilidades para cuidar a otros. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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