365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Miércoles, 31 de diciembre de 2025 · otro día
Día365
VIVIR CON ESPERANZA Y PROPÓSITO

Esperar con los ojos abiertos

Lucas 2:25-32 RV1909

25Y he aquí, había un hombre en Jerusalem, llamado Simeón, y este hombre, justo y pío, esperaba la consolación de Israel: y el Espíritu Santo era sobre él.

26Y había recibido respuesta del Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Cristo del Señor.

27Y vino por Espíritu al templo. Y cuando metieron al niño Jesús sus padres en el templo, para hacer por él conforme á la costumbre de la ley.

28Entonces él le tomó en sus brazos, y bendijo á Dios, y dijo:

29Ahora despides, Señor, á tu siervo, Conforme á tu palabra, en paz;

30Porque han visto mis ojos tu salvación,

31La cual has aparejado en presencia de todos los pueblos;

32Luz para ser revelada á los Gentiles, Y la gloria de tu pueblo Israel.

Lucas 2:25-32 Paráfrasis: Simeón, hombre justo que esperaba el consuelo de Israel, reconoce al niño Jesús en el templo. Alaba a Dios porque ha visto su salvación, preparada para todos los pueblos y destinada a iluminar a las naciones.

Simeón vive en una espera larga, dentro de un pueblo que anhela consuelo y libertad. Cuando ve a Jesús, no encuentra todavía una solución política visible; encuentra al niño que encarna la salvación de Dios. Su esperanza le ha enseñado a reconocer una promesa en una escena humilde y a celebrar antes de conocer todo su desarrollo. Al cerrar este ciclo, podemos revisar nuestras expectativas. Quizá Dios no haya respondido como imaginábamos, pero eso no significa que haya estado ausente. Esperar con propósito es mantener los ojos abiertos para reconocer su presencia, recibir con gratitud lo que hoy entrega y bendecir a otros con la esperanza que hemos recibido. El año termina; la fidelidad de Dios continúa.

Para reflexionar

¿Qué señal humilde de la presencia y fidelidad de Dios puedes reconocer hoy sin exigirle que se manifieste como imaginabas?

Un paso para hoy

Haz una lista de cinco maneras en que Dios te sostuvo este año y comparte una de ellas con alguien cercano.

Oremos

Señor, enséñame a esperar como Simeón, con ojos atentos y corazón disponible. Al cerrar este año, ayúdame a reconocer tu fidelidad, recibir tu consuelo y caminar hacia el futuro con esperanza. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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