365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Martes, 24 de marzo de 2026 · otro día
Día83
APRENDER A CONFIAR

Dar un paso sobre las aguas

Mateo 14:22-33 RV1909

22Y luego Jesús hizo á sus discípulos entrar en el barco, é ir delante de él á la otra parte del lago, entre tanto que él despedía á las gentes.

23Y despedidas las gentes, subió al monte, apartado, á orar: y como fué la tarde del día, estaba allí solo.

24Y ya el barco estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas; porque el viento era contrario.

25Mas á la cuarta vela de la noche, Jesús fué á ellos andando sobre la mar.

26Y los discípulos, viéndole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: Fantasma es. Y dieron voces de miedo.

27Mas luego Jesús les habló, diciendo: Confiad, yo soy; no tengáis miedo.

28Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si tú eres, manda que yo vaya á ti sobre las aguas.

29Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del barco, andaba sobre las aguas para ir á Jesús.

30Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzándose á hundir, dió voces, diciendo: Señor, sálvame.

31Y luego Jesús, extendiendo la mano, trabó de él, y le dice: Oh hombre de poca fe, ¿por qué dudaste?

32Y como ellos entraron en el barco, sosegóse el viento.

33Entonces los que estaban en el barco, vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.

Mateo 14:22-33 Paráfrasis: Jesús se acerca a sus discípulos caminando sobre el mar durante la noche. Pedro pide ir hacia él, avanza por un momento y luego se hunde al mirar el viento; Jesús lo sostiene y recibe adoración.

Los discípulos están en el lago porque Jesús los envió, pero el viento contrario hace difícil avanzar. Pedro pide una palabra que confirme el llamado y sale de la barca. Su fe es real, aunque inestable: al fijarse en el viento, se llena de miedo. Jesús no lo abandona en el agua; extiende la mano, lo sostiene y después confronta su poca confianza. El pasaje no convierte a Pedro en un héroe autosuficiente ni enseña a buscar riesgos para demostrar fe. Nos anima a distinguir entre obediencia y espectáculo. A veces confiar es dar un paso; otras veces es pedir ayuda y volver a la barca. En ambos casos, nuestra seguridad final no descansa en la perfección de nuestro enfoque, sino en la mano de Cristo. Podemos mirar las olas sin olvidar quién está cerca.

Para reflexionar

¿Qué viento de tus circunstancias está desviando tu atención de la presencia y la palabra de Jesús?

Un paso para hoy

Haz una tarea que has postergado por miedo, dividiéndola en un primer paso pequeño y pidiendo ayuda si la necesitas.

Oremos

Jesús, cuando el viento me asuste, fija mis ojos en ti. Dame discernimiento para obedecer sin presumir, humildad para pedir ayuda y confianza en tu mano cuando me hunda. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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