1EMPERO Jehová había dicho á Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, á la tierra que te mostraré;
2Y haré de ti una nación grande, y bendecirte he, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición:
3Y bendeciré á los que te bendijeren, y á los que te maldijeren maldeciré: y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.
4Y fuése Abram, como Jehová le dijo; y fué con él Lot: y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de Harán.
5Y tomó Abram á Sarai su mujer, y á Lot hijo de su hermano, y toda su hacienda que habían ganado, y las almas que habían adquirido en Harán, y salieron para ir á tierra de Canaán; y á tierra de Canaán llegaron.
6Y pasó Abram por aquella tierra hasta el lugar de Sichêm, hasta el valle de Moreh: y el Cananeo estaba entonces en la tierra.
7Y apareció Jehová á Abram, y le dijo: A tu simiente daré esta tierra. Y edificó allí un altar á Jehová, que le había aparecido.
8Y pasóse de allí á un monte al oriente de Bethel, y tendió su tienda, teniendo á Bethel al occidente y Hai al oriente: y edificó allí altar á Jehová é invocó el nombre de Jehová.
9Y movió Abram de allí, caminando y yendo hacia el Mediodía.
La historia de Abram comienza con una invitación que no incluye todos los detalles. Dios le pide salir de lo conocido, pero no le entrega un mapa completo. La confianza bíblica no consiste en saber cada paso antes de darlo, sino en reconocer quién llama y descansar en su carácter. Abram lleva consigo sus pertenencias, sus relaciones y también sus preguntas. No abandona la realidad; la coloca bajo una nueva dirección. En nuestras decisiones cotidianas, confiar puede significar obedecer una convicción clara aunque todavía no veamos el resultado. Tal vez implique iniciar una conversación necesaria, aceptar una etapa distinta o dejar una costumbre que ya no conduce a la vida. Dios no promete ausencia de incertidumbre, pero sí una presencia que orienta. Hoy podemos avanzar con fidelidad, recordando que la bendición recibida también busca alcanzar a otras personas.
¿Qué paso concreto sabes que debes dar, aunque todavía no conozcas todo lo que vendrá después?
Escribe una decisión pendiente y ora durante cinco minutos entregándosela a Dios; después realiza hoy el primer paso responsable que dependa de ti.
Dios fiel, cuando no vea el camino completo, ayúdame a reconocer tu voz y obedecer con humildad. Guía mis decisiones, fortalece mi corazón y hazme una bendición para quienes encuentre hoy. Amén.
Te llega por correo al empezar el día. Puedes darte de baja cuando quieras.