16Amados hermanos míos, no erréis.
17Toda buena dádiva y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación.
18El, de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.
Santiago escribe a creyentes enfrentados a pruebas y tentaciones. Les recuerda que Dios no es la fuente caprichosa del mal ni cambia de carácter como la luz que se desplaza. El Padre da buenos regalos y produce una nueva vida por medio de la verdad, aun cuando las circunstancias sean inestables. La gratitud puede ser una disciplina de resistencia. No consiste en negar lo difícil, sino en entrenar la mirada para reconocer dones que no fabricaste: una amistad, una capacidad, el alimento, una oportunidad de aprender. Haz una lista breve y especifica por qué cada cosa es buena. Agradecer al Padre también te ayuda a compartir, porque los regalos dejan de parecer posesiones aisladas.
¿Qué regalo bueno has recibido últimamente y cómo podrías usarlo para bendecir a otra persona?
Anota tres dones concretos, agradece a Dios por ellos y comparte uno mediante una acción práctica.
Padre de las luces, gracias porque tu carácter no cambia. Abre mis ojos a tus buenos regalos, forma en mí una gratitud generosa y hazme compartir sin temor. Amén.
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