22Es por la misericordia de Jehová que no somos consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias.
23Nuevas son cada mañana; grande es tu fidelidad.
Estas palabras nacen en medio de Lamentaciones, un libro que no maquilla el dolor de Jerusalén. La esperanza no surge de negar la ruina, sino de reconocer que, aun allí, el carácter de Dios permanece. El profeta mira la mañana como una señal de que la misericordia no quedó encerrada en el pasado. Al comenzar el día, no necesitas resolver toda tu historia para dar un paso. Puedes recibir la porción de gracia que corresponde a hoy. Antes de revisar noticias o mensajes, nombra una dificultad real y una evidencia concreta de la fidelidad de Dios. Esa práctica no elimina el problema, pero cambia desde dónde lo afrontas.
¿Qué nueva misericordia de Dios puedes reconocer hoy, aunque tu situación todavía no haya cambiado?
Escribe al despertar una dificultad y, junto a ella, una muestra reciente de cuidado, ayuda o fortaleza recibida.
Señor, gracias porque tu compasión no se terminó ayer. Renueva mi esperanza esta mañana y ayúdame a caminar con fidelidad, sin negar el dolor ni olvidar tu presencia. Amén.
Te llega por correo al empezar el día. Puedes darte de baja cuando quieras.