365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Martes, 3 de febrero de 2026 · otro día
Día34
CONOCER EL AMOR DEL PADRE

El Padre que busca al perdido

Lucas 15:11-24 RV1909

11Y dijo: Un hombre tenía dos hijos;

12Y el menor de ellos dijo á su padre: Padre, dame la parte de la hacienda que me pertenece: y les repartió la hacienda.

13Y no muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, partió lejos á una provincia apartada; y allí desperdició su hacienda viviendo perdidamente.

14Y cuando todo lo hubo malgastado, vino una grande hambre en aquella provincia, y comenzóle á faltar.

15Y fué y se llegó á uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le envió á su hacienda para que apacentase los puercos.

16Y deseaba henchir su vientre de las algarrobas que comían los puercos; mas nadie se las daba.

17Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!

18Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti;

19Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como á uno de tus jornaleros.

20Y levantándose, vino á su padre. Y como aun estuviese lejos, viólo su padre, y fué movido á misericordia, y corrió, y echóse sobre su cuello, y besóle.

21Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo.

22Mas el padre dijo á sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y zapatos en sus pies.

23Y traed el becerro grueso, y matadlo, y comamos, y hagamos fiesta:

24Porque este mi hijo muerto era, y ha revivido; habíase perdido, y es hallado. Y comenzaron á regocijarse.

Lucas 15:11-24. Paráfrasis original: En la parábola, el padre recibe al hijo que vuelve arrepentido con compasión, dignidad y celebración, antes de que pueda demostrar nada.

Jesús cuenta esta historia para revelar la misericordia del Padre frente a quienes eran despreciados y frente a quienes se creían justos. El hijo menor regresa con un discurso preparado, pero el padre corre hacia él y restaura su lugar. El abrazo precede a la explicación completa. A veces nos acercamos a Dios creyendo que debemos pagar emocionalmente por nuestros errores antes de ser recibidos. El arrepentimiento verdadero no compra el amor; nos vuelve hacia el amor que ya nos llama. Hoy identifica una culpa concreta, confiésala sin excusas y acepta la oportunidad de reparar lo que corresponda, pero no vuelvas a llamarte rechazado cuando el Padre te invita a volver.

Para reflexionar

¿Qué error sigues usando para definirte, aunque ya hayas reconocido tu pecado y dado pasos de arrepentimiento?

Un paso para hoy

Confiesa a Dios una falta concreta y realiza una reparación humilde y posible con la persona afectada, si corresponde.

Oremos

Padre, gracias por recibirme cuando regreso. Líbrame de esconderme tras la culpa y dame humildad para arrepentirme, reparar el daño y vivir como alguien amado y restaurado. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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