35Y rodeaba Jesús por todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y todo achaque en el pueblo.
36Y viendo las gentes, tuvo compasión de ellas; porque estaban derramadas y esparcidas como ovejas que no tienen pastor.
37Entonces dice á sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.
38Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros á su mies.
Jesús no contempla a las multitudes desde la distancia. Su compasión nace de ver su cansancio y desorientación, y se expresa en enseñanza, anuncio y cuidado. Después pide a sus discípulos que oren por obreros. La misión comienza con una mirada transformada y con dependencia de Dios, no con una agenda impulsiva de actividades. Si el servicio se ha vuelto mecánico, vuelve a mirar a las personas concretas que tienes delante. Pide a Dios compasión por una calle, un centro de trabajo o un grupo familiar. Ora por quienes ya sirven y pregunta dónde puedes colaborar sin invadir ni competir. La oración por obreros también puede revelar que tú estás llamado a dar un paso.
¿Estoy viendo a las personas como cargas y cifras, o con la compasión con que Jesús las contempla?
Ora por tres personas concretas y pregunta a una entidad o iglesia local qué necesidad de servicio puedes atender.
Jesús, transforma mi mirada para ver el cansancio y la dignidad de las personas. Despierta compasión en mí, fortalece a quienes sirven y muéstrame dónde colaborar. Amén.
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