9Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.
10Porque si cayeren, el uno levantará á su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.
Eclesiastés observa la vulnerabilidad de una persona que trabaja y cae sola, y presenta el valor de caminar acompañado. Dos pueden compartir el fruto del esfuerzo, ayudarse cuando llega una caída y ofrecer calor en una noche fría. El texto no idealiza toda relación ni dice que cualquier compañía sea saludable. Señala que fuimos creados para recibir y ofrecer apoyo. El aislamiento puede parecer autosuficiencia durante un tiempo, pero deja sin testigos, corrección y consuelo. La comunidad cristiana debe ser un espacio donde pedir ayuda no produzca vergüenza y donde ayudar no signifique controlar. Quizá hoy no necesites una solución completa, sino una conversación honesta con alguien confiable. También puede haber una persona cerca que esté esperando que tú extiendas la mano.
¿Estás intentando sostener solo una carga que Dios te invita a compartir con personas sabias?
Contacta a una persona madura, cuéntale una necesidad concreta y pregúntale cómo puedes acompañarla también.
Señor, líbrame del aislamiento orgulloso y dame relaciones que edifiquen. Enséñame a pedir ayuda con humildad, a levantar al caído y a caminar con fidelidad junto a otros. Amén.
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