62Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano al arado mira atrás, es apto para el reino de Dios.
La imagen de Jesús describe a quien desea seguirle, pero permanece dividido entre el nuevo camino y las seguridades anteriores. Arar exige mirar hacia delante para mantener un surco recto. No se trata de negar la historia personal ni de despreciar las responsabilidades legítimas, sino de no permitir que la nostalgia, el miedo o la indecisión gobiernen la obediencia presente. El fervor puede debilitarse cuando idealizamos una etapa pasada o esperamos recuperar exactamente las sensaciones de entonces. Dios nos llama a ser fieles hoy. Escribe qué distracción te hace mirar atrás y establece un límite concreto para esta semana. Después da un paso actual de obediencia, aunque sea pequeño. La constancia abre camino donde la emoción fluctúa.
¿Qué nostalgia, temor o distracción me está impidiendo avanzar con decisión en mi seguimiento de Jesús?
Elimina durante siete días una distracción que roba tu atención y reemplázala por quince minutos de oración y obediencia práctica.
Jesús, fija mi mirada en el camino que tienes delante. Líbrame de la indecisión y de la nostalgia paralizante; dame perseverancia para avanzar con una entrega serena y fiel. Amén.
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