10Ahora pues, yo he determinado hacer alianza con Jehová el Dios de Israel, para que aparte de nosotros la ira de su furor.
11Hijos míos, no os engañéis ahora, porque Jehová os ha escogido á vosotros para que estéis delante de él, y le sirváis, y seáis sus ministros, y le queméis perfume.
Ezequías comienza una reforma espiritual después de un periodo de abandono. No presenta el servicio del templo como una ocupación secundaria, sino como una responsabilidad santa que el pueblo había descuidado. Los sacerdotes y levitas necesitaban despertar, santificarse y ocupar de nuevo el lugar que Dios les había confiado. En ocasiones necesitamos volver a consagrar tareas que antes hacíamos con alegría y ahora realizamos por inercia. El cansancio merece atención, pero también conviene revisar si hemos perdido la conciencia de a quién servimos. Hoy escoge una responsabilidad habitual y hazla deliberadamente como acto de adoración. Prepárala con oración, cuida los detalles y evita buscar elogios. El fervor se alimenta de una entrega consciente.
¿Qué área de servicio estoy tratando como una rutina sin recordar que pertenece a Dios?
Ora antes de realizar una tarea habitual y complétala con especial cuidado, sin anunciarla ni esperar reconocimiento.
Padre, vuelve a consagrar mis manos y mis motivaciones. Recuérdame que cada tarea puede honrarte cuando la realizo con reverencia, excelencia sencilla y amor por las personas. Amén.
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