1JEHOVA es mi pastor; nada me faltará.
2En lugares de delicados pastos me hará yacer: Junto á aguas de reposo me pastoreará.
3Confortará mi alma; Guiárame por sendas de justicia por amor de su nombre.
El Salmo 23 describe al Señor como pastor, una imagen de cuidado atento y dirección constante. El pastor provee descanso y alimento, restaura al cansado y guía por sendas de justicia. No promete una vida sin valles, sino una vida acompañada por quien conoce el terreno y sabe conducir a sus ovejas. A veces confundimos descanso con evasión o provisión con tener todo lo que deseamos. El salmo habla de lo necesario para seguir a Dios con el alma restaurada. También nos recuerda que la dirección correcta puede requerir abandonar una ruta atractiva pero peligrosa. Hoy, pregunta qué ritmo, hábito o decisión te está alejando de la voz del Pastor. Su cuidado puede manifestarse tanto en una puerta abierta como en un límite que protege.
¿En qué área necesitas permitir que el Señor restaure tu alma o corrija tu dirección?
Reserva un momento de descanso sin pantallas y pídele al Señor que te muestre un paso de justicia para seguirle con sencillez.
Buen Pastor, gracias por proveer, restaurar y guiarme. Hazme sensible a tu voz, dispuesto a descansar en tu cuidado y humilde para abandonar caminos que no honran tu justicia. Amén.
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