1SOBRE mi guarda estaré, y sobre la fortaleza afirmaré el pie, y atalayaré para ver qué hablará en mí, y qué tengo de responder á mi pregunta.
2Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella.
3Aunque la visión tardará aún por tiempo, mas al fin hablará, y no mentirá: aunque se tardare, espéralo, que sin duda vendrá; no tardará.
4He aquí se enorgullece aquel cuya alma no es derecha en él: mas el justo en su fe vivirá.
Habacuc no comienza con una confianza tranquila. Ha presentado a Dios preguntas dolorosas sobre la violencia y la injusticia, y ahora se coloca como un vigilante para esperar respuesta. El Señor no reprende su honestidad; le enseña que la visión tiene un tiempo y que la fidelidad debe sostenerse mientras llega. La fe aquí convive con demora, tensión y preguntas abiertas. Descansar en Dios no exige apagar la conciencia ante el sufrimiento. Puedes lamentar, preguntar y aun así permanecer orientado hacia el Señor. La espera madura cuando escribes lo que Dios te muestra, distingues sus promesas de tus suposiciones y eliges vivir fielmente hoy. No necesitas fabricar certeza emocional; basta con seguir dando pasos de fidelidad mientras confías en que Dios ve la historia completa.
¿Qué pregunta difícil necesitas presentar a Dios sin abandonar la postura de escucha?
Escribe una oración de queja honesta y termina anotando una forma concreta de permanecer fiel hoy.
Dios justo, recibe mis preguntas y mi dolor. Enséñame a esperar con los ojos abiertos, a vivir por fe y a permanecer fiel mientras tú obras en tu tiempo. Amén.
Te llega por correo al empezar el día. Puedes darte de baja cuando quieras.