365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Martes, 9 de junio de 2026 · otro día
Día160
CRECER EN CARÁCTER Y MADUREZ

La sabiduría de compartir la carga

Éxodo 18:13-23 RV1909

13Y aconteció que otro día se sentó Moisés á juzgar al pueblo; y el pueblo estuvo delante de Moisés desde la mañana hasta la tarde.

14Y viendo el suegro de Moisés todo lo que él hacía con el pueblo, dijo: ¿Qué es esto que haces tú con el pueblo? ¿por qué te sientas tú solo, y todo el pueblo está delante de ti desde la mañana hasta la tarde?

15Y Moisés respondió á su suegro: Porque el pueblo viene á mí para consultar á Dios:

16Cuando tienen negocios, vienen á mí; y yo juzgo entre el uno y el otro, y declaro las ordenanzas de Dios y sus leyes.

17Entonces el suegro de Moisés le dijo: No haces bien:

18Desfallecerás del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el negocio es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.

19Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios será contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los negocios á Dios.

20Y enseña á ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde anden, y lo que han de hacer.

21Además inquiere tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y constituirás á éstos sobre ellos caporales sobre mil, sobre ciento, sobre cincuenta y sobre diez.

22Los cuales juzgarán al pueblo en todo tiempo; y será que todo negocio grave lo traerán á ti, y ellos juzgarán todo negocio pequeño: alivia así la carga de sobre ti, y llevarla han ellos contigo.

23Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás persistir, y todo este pueblo se irá también en paz á su lugar.

Éxodo 18:13-23 Paráfrasis: Jetró observó que Moisés estaba intentando atender solo todos los asuntos del pueblo y le aconsejó formar colaboradores capaces para repartir la responsabilidad.

Moisés tenía un llamamiento real, pero estaba llevando una carga de una manera insostenible. Jetró no cuestionó su amor por el pueblo; señaló que su método agotaba tanto al líder como a quienes dependían de él. Delegar, en este contexto, no era desentenderse, sino reconocer que Dios también obra mediante una comunidad de personas capacitadas y responsables. La autosuficiencia puede parecer entrega espiritual, pero a veces oculta miedo a perder el control o dificultad para confiar. Examina qué tarea estás reteniendo sin necesidad. Explica con claridad, entrega autoridad proporcional y acuerda una revisión. Pedir ayuda no reduce tu valor; permite que otros crezcan y protege la calidad de aquello que Dios te ha encomendado.

Para reflexionar

¿Qué responsabilidad estás acumulando por control, desconfianza o temor a que otro lo haga diferente?

Un paso para hoy

Elige una tarea concreta, explica sus criterios a una persona capaz y acuerda cuándo revisaréis el resultado.

Oremos

Señor, dame humildad para reconocer mis límites y sabiduría para compartir responsabilidades. Ayúdame a formar a otros, confiar con discernimiento y servir sin agotarme ni controlar. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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