10Ella entonces bajando su rostro inclinóse á tierra, y díjole: ¿Por qué he hallado gracia en tus ojos para que tú me reconozcas, siendo yo extranjera?
11Y respondiendo Booz, díjole: Por cierto se me ha declarado todo lo que has hecho con tu suegra después de la muerte de tu marido, y que dejando á tu padre y á tu madre y la tierra donde naciste, has venido á pueblo que no conociste antes.
12Jehová galardone tu obra, y tu remuneración sea llena por Jehová Dios de Israel, que has venido para cubrirte debajo de sus alas.
Rut vive en una situación de vulnerabilidad: es viuda, extranjera y dependiente de la misericordia ajena. Booz reconoce que ha dejado su tierra para acompañar a Noemí y la presenta como alguien que ha buscado refugio en el Dios de Israel. La fe de Rut no se expresa en palabras grandiosas, sino en lealtad y decisiones costosas. La gracia recibida se vuelve visible en cómo acompañamos a personas vulnerables. Tal vez hoy tengas cerca a alguien nuevo, solo o atravesando una pérdida. Puedes ser un espacio seguro sin ocupar el lugar de Dios. Saluda, escucha, comparte información útil o incluye a esa persona en una mesa. La nueva vida aprende a convertir el refugio recibido en refugio ofrecido.
¿Quién cerca de ti necesita experimentar una acogida concreta y respetuosa?
Invita a una persona que suele quedar al margen a compartir un café, una comida o una conversación sin prisas.
Dios de misericordia, gracias por ser refugio para quien está vulnerable. Hazme sensible a las personas solas y dispuesto a ofrecer una acogida segura, humilde y práctica. Amén.
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