3Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré á ti, y esperaré.
Apenas abres los ojos, el día empieza a pedirte cosas. Hay mensajes pendientes, responsabilidades y asuntos que ayer quedaron sin resolver. Incluso antes de levantarte, puedes sentir que ya vas tarde.
El salmista toma una decisión: «De mañana me presentaré delante de ti». Antes de afrontar su jornada, busca a Dios. Después añade: «Y esperaré». Acercarnos al Señor también nos enseña a escuchar y a aceptar sus tiempos.
Tal vez hoy hayas dormido mal o tengas una preocupación que vuelve una y otra vez. Puedes hablar con Dios desde ahí, con sinceridad: «Señor, esto es lo que me preocupa. Ayúdame a vivir este día contigo».
Orar no garantiza una jornada sin dificultades, pero te ayuda a recordar a quién acudir y a cuidar tu respuesta. Antes de contestar ese mensaje o tomar esa decisión, presenta tu corazón delante del Señor.
¿Qué preocupación necesito presentar hoy delante de Dios?
Antes de mirar el móvil, dedica cinco minutos a leer este salmo y hablar con Dios sobre tu jornada.
Padre, te presento mis pensamientos, mis palabras y mis decisiones. Dame sabiduría para actuar, paciencia para esperar y un corazón dispuesto a obedecerte. En el nombre de Jesús. Amén.
Te llega por correo al empezar el día. Puedes darte de baja cuando quieras.