5Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, demándela á Dios, el cual da á todos abundantemente, y no zahiere; y le será dada.
Santiago escribe a creyentes que atraviesan pruebas y les enseña que necesitan algo más que resistencia: necesitan sabiduría para responder bien. La sabiduría bíblica no consiste en acumular datos, sino en discernir cómo vivir delante de Dios dentro de una situación concreta. El texto invita a pedirla al Señor, quien da generosamente y sin reprochar. Esto nos libera de la vergüenza de reconocer que no sabemos qué hacer. Podemos pedir sabiduría para hablar con un hijo, administrar dinero, acompañar a alguien herido o elegir entre varias opciones legítimas. Después de orar, conviene escuchar consejos maduros y examinar la decisión a la luz de la Escritura. Pedir sabiduría es admitir dependencia y abrirse a obedecer la respuesta recibida.
¿En qué situación necesitas dejar de improvisar y pedir explícitamente sabiduría a Dios?
Formula por escrito tu petición de sabiduría, consulta un principio bíblico relacionado y busca consejo de una persona espiritualmente madura.
Padre, reconozco que me falta sabiduría. Dame discernimiento sin orgullo, oídos para recibir consejo y voluntad para practicar aquello que me enseñes. Amén.
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