1SI habéis pues resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado á la diestra de Dios.
2Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.
3Porque muertos sois, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios.
4Cuando Cristo, vuestra vida, se manifestare, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.
Pablo escribe a una iglesia rodeada de enseñanzas y presiones que podían desplazar a Cristo del centro. Buscar las cosas de arriba no significa despreciar la tierra, sino vivir desde la realidad del Señor resucitado. La identidad de los creyentes está segura en Dios aunque todavía no sea visible en toda su plenitud. Esta perspectiva transforma la manera de trabajar, consumir, hablar y decidir. No somos únicamente lo que producimos, poseemos o mostramos. Podemos hacer tareas comunes con una orientación nueva, porque nuestra vida tiene un centro más profundo que la aprobación inmediata. La esperanza futura no nos aleja de la responsabilidad presente; nos permite realizarla sin convertirla en nuestro dios.
¿Qué hábito cotidiano está revelando que tu identidad depende más de la aprobación visible que de Cristo?
Antes de revisar tus redes o mensajes, dedica diez minutos a agradecer a Dios por tres aspectos de tu identidad en Cristo.
Señor resucitado, fija mi mente en ti sin apartarme de mis responsabilidades terrenales. Guarda mi identidad de la aprobación pasajera y ayúdame a vivir cada tarea desde la seguridad de tu amor. Amén.
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