19Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el santuario por la sangre de Jesucristo,
20Por el camino que él nos consagró nuevo y vivo, por el velo, esto es, por su carne;
21Y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios,
22Lleguémonos con corazón verdadero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua limpia.
23Mantengamos firme la profesión de nuestra fe sin fluctuar; que fiel es el que prometió:
24Y considerémonos los unos á los otros para provocarnos al amor y á las buenas obras;
25No dejando nuestra congregación, como algunos tienen por costumbre, mas exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
La carta a los Hebreos escribe a creyentes cansados que necesitan perseverar. Su esperanza se funda en la obra de Jesús, que abre el acceso a Dios; pero la perseverancia no se presenta como un proyecto individual. El texto une acercarse a Dios con acercarse a la comunidad, animarse y practicar amor concreto. El aislamiento puede hacer que una dificultad parezca más grande y que una duda se vuelva definitiva. Reunirnos con otros creyentes no significa fingir fortaleza ni negar conflictos. Significa recibir ánimo y ofrecerlo, recordar juntos la promesa y buscar maneras de hacer el bien. Nuestro propósito se fortalece cuando dejamos que la fe tenga rostro, escucha y responsabilidad compartida.
¿Qué relación o espacio comunitario necesitas recuperar para recibir ánimo y animar a otra persona?
Envía un mensaje personal a alguien de tu comunidad de fe y pregúntale cómo puedes orar o ayudarle esta semana.
Señor Jesús, gracias por abrirme el camino hacia el Padre. Hazme constante en la comunidad, dispuesto a recibir ánimo y atento para estimular a otros al amor y a las buenas obras. Amén.
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