365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Miércoles, 25 de noviembre de 2026 · otro día
Día329
CULTIVAR GRATITUD Y GENEROSIDAD

Una vida que repara

Lucas 19:1-10 RV1909

1Y HABIENDO entrado Jesús, iba pasando por Jericó;

2Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico;

3Y procuraba ver á Jesús quién fuese; mas no podía á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.

4Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.

5Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vió, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.

6Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso.

7Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado á posar con un hombre pecador.

8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado á alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.

9Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación á esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.

10Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.

Lucas 19:1-10 Paráfrasis original: Zaqueo recibió a Jesús con alegría y decidió devolver multiplicado lo que hubiera obtenido injustamente, además de compartir sus bienes con quienes tenían necesidad.

Zaqueo era jefe de recaudadores en Jericó y su riqueza estaba vinculada a una profesión que podía abusar de la gente. Jesús entró en su casa antes de que se conociera una reparación pública, y ese encuentro produjo un cambio visible. Zaqueo no se limitó a sentirse culpable: decidió compartir y restituir. La salvación alcanzó también su relación con el dinero y con las personas perjudicadas. La generosidad no puede utilizarse para tapar una injusticia que necesita reparación. Si has cobrado de más, ocultado información o aprovechado una posición, busca una forma concreta y proporcional de corregirlo. Puede requerir asesoramiento, una devolución o una conversación difícil. No prometas a la ligera; actúa con honestidad y acepta que reparar quizá no elimine todas las consecuencias, pero sí inicia un camino diferente.

Para reflexionar

¿Hay alguna persona o situación a la que debas reparar antes de presentar nuevas ofrendas?

Un paso para hoy

Identifica una deuda ética concreta y escribe hoy el primer paso verificable para devolver, corregir o compensar.

Oremos

Jesús, transforma mi relación con el dinero y con quienes he podido perjudicar. Dame valentía para reparar, humildad para escuchar y constancia para sostener cambios honestos. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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