365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Sábado, 14 de noviembre de 2026 · otro día
Día318
CULTIVAR GRATITUD Y GENEROSIDAD

El prójimo que se acerca

Lucas 10:25-37 RV1909

25Y he aquí, un doctor de la ley se levantó, tentándole y diciendo: Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna?

26Y él dijo: ¿Qué está escrito de la ley? ¿cómo lees?

27Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y á tu prójimo como á ti mismo.

28Y díjole: Bien has respondido: haz esto, y vivirás.

29Mas él, queriéndose justificar á sí mismo, dijo á Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

30Y respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalem á Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; é hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.

31Y aconteció, que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, se pasó de un lado.

32Y asimismo un Levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, se pasó de un lado.

33Mas un Samaritano que transitaba, viniendo cerca de él, y viéndole, fué movido á misericordia;

34Y llegándose, vendó sus heridas, echándo les aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, llevóle al mesón, y cuidó de él.

35Y otro día al partir, sacó dos denarios, y diólos al huésped, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva te lo pagaré.

36¿Quién, pues, de estos tres te parece que fué el prójimo de aquél que cayó en manos de los ladrónes?

37Y él dijo: El que usó con él de misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

Lucas 10:25-37 Paráfrasis original: En la parábola, un samaritano interrumpió su camino, atendió a un hombre herido y asumió los gastos necesarios para que recibiera cuidado.

Jesús contó esta parábola a un experto en la ley que quería delimitar quién merecía ser considerado prójimo. El herido quedó fuera de sus vínculos, y precisamente un samaritano —perteneciente a un grupo despreciado por muchos judíos— se acercó. Su compasión fue visible: vio, se conmovió, curó, transportó y pagó. No convirtió el sufrimiento ajeno en debate. Nuestra compasión también necesita proximidad y límites. No podemos atender todas las situaciones, pero sí responder a la que Dios coloca delante de nosotros con los recursos disponibles. Si encuentras a alguien en riesgo, activa servicios adecuados y ofrece ayuda segura. Si la necesidad es cotidiana, pregunta antes de actuar. El amor práctico respeta la dignidad, evita el paternalismo y no abandona después del primer gesto.

Para reflexionar

¿A quién has convertido en una categoría o problema en vez de verlo como una persona concreta?

Un paso para hoy

Contacta con una entidad local de apoyo y pregunta qué necesidad concreta puedes cubrir este mes.

Oremos

Señor Jesús, enséñame a acercarme con compasión y prudencia. Que no use explicaciones para evitar actuar, y que mi ayuda respete la dignidad y los límites de cada persona. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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