365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Domingo, 21 de junio de 2026 · otro día
Día172
CRECER EN CARÁCTER Y MADUREZ

Pedir un corazón que escuche

1 Reyes 3:5-12 RV1909

5Y aparecióse Jehová á Salomón en Gabaón una noche en sueños, y díjo le Dios: Pide lo que quisieres que yo te dé.

6Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia á tu siervo David mi padre, según que él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo: y tú le has guardado esta tu grande misericordia, que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día.

7Ahora pues, Jehová Dios mío, tú has puesto á mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre: y yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir.

8Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.

9Da pues á tu siervo corazón dócil para juzgar á tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo: porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?

10Y agradó delante de Adonai que Salomón pidiese esto.

11Y díjole Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, mas demandaste para ti inteligencia para oir juicio;

12He aquí lo he hecho conforme á tus palabras: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no haya habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.

1 Reyes 3:5-12 Paráfrasis: Salomón pidió a Dios un corazón entendido para gobernar con justicia y distinguir entre el bien y el mal, en lugar de pedir larga vida, riquezas o venganza.

Al comenzar su reinado, Salomón reconoció que la responsabilidad recibida superaba su experiencia. Su petición muestra que la sabiduría bíblica no es acumular información, sino aprender a escuchar para juzgar con justicia. Dios aprobó que buscara discernimiento para servir al pueblo, y el relato contrasta esa petición con deseos centrados exclusivamente en el beneficio personal. También nosotros necesitamos sabiduría para decisiones que afectan a otros. Antes de pedir que todo salga como deseas, pregunta qué clase de persona necesitas ser para actuar bien. Escucha a quienes conocen la situación, distingue hechos de suposiciones y presenta a Dios una petición concreta. Un corazón atento no responde con rapidez para parecer seguro; busca comprender antes de ejercer influencia.

Para reflexionar

¿Qué decisión actual requiere más escucha y discernimiento que confianza en tu primera impresión?

Un paso para hoy

Consulta a una persona sabia sobre una decisión importante y pídele que te señale un aspecto que quizá no estás viendo.

Oremos

Señor, dame un corazón que escuche y discierna. Enséñame a buscar sabiduría para servir con justicia, no para alimentar mi comodidad, prestigio o deseo de tener siempre razón. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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