5Y aparecióse Jehová á Salomón en Gabaón una noche en sueños, y díjo le Dios: Pide lo que quisieres que yo te dé.
6Y Salomón dijo: Tú hiciste gran misericordia á tu siervo David mi padre, según que él anduvo delante de ti en verdad, en justicia, y con rectitud de corazón para contigo: y tú le has guardado esta tu grande misericordia, que le diste hijo que se sentase en su trono, como sucede en este día.
7Ahora pues, Jehová Dios mío, tú has puesto á mí tu siervo por rey en lugar de David mi padre: y yo soy mozo pequeño, que no sé cómo entrar ni salir.
8Y tu siervo está en medio de tu pueblo al cual tú escogiste; un pueblo grande, que no se puede contar ni numerar por su multitud.
9Da pues á tu siervo corazón dócil para juzgar á tu pueblo, para discernir entre lo bueno y lo malo: porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande?
10Y agradó delante de Adonai que Salomón pidiese esto.
11Y díjole Dios: Porque has demandado esto, y no pediste para ti muchos días, ni pediste para ti riquezas, ni pediste la vida de tus enemigos, mas demandaste para ti inteligencia para oir juicio;
12He aquí lo he hecho conforme á tus palabras: he aquí que te he dado corazón sabio y entendido, tanto que no haya habido antes de ti otro como tú, ni después de ti se levantará otro como tú.
Al comenzar su reinado, Salomón reconoció que la responsabilidad recibida superaba su experiencia. Su petición muestra que la sabiduría bíblica no es acumular información, sino aprender a escuchar para juzgar con justicia. Dios aprobó que buscara discernimiento para servir al pueblo, y el relato contrasta esa petición con deseos centrados exclusivamente en el beneficio personal. También nosotros necesitamos sabiduría para decisiones que afectan a otros. Antes de pedir que todo salga como deseas, pregunta qué clase de persona necesitas ser para actuar bien. Escucha a quienes conocen la situación, distingue hechos de suposiciones y presenta a Dios una petición concreta. Un corazón atento no responde con rapidez para parecer seguro; busca comprender antes de ejercer influencia.
¿Qué decisión actual requiere más escucha y discernimiento que confianza en tu primera impresión?
Consulta a una persona sabia sobre una decisión importante y pídele que te señale un aspecto que quizá no estás viendo.
Señor, dame un corazón que escuche y discierna. Enséñame a buscar sabiduría para servir con justicia, no para alimentar mi comodidad, prestigio o deseo de tener siempre razón. Amén.
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