365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Lunes, 11 de mayo de 2026 · otro día
Día131
SANAR EL CORAZÓN Y PERDONAR

Soltar la deuda

Mateo 18:21-35 RV1909

21Entonces Pedro, llegándose á él, dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré á mi hermano que pecare contra mí? ¿hasta siete?

22Jesús le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.

23Por lo cual, el reino de los cielos es semejante á un hombre rey, que quiso hacer cuentas con sus siervos.

24Y comenzando á hacer cuentas, le fué presentado uno que le debía diez mil talentos.

25Mas á éste, no pudiendo pagar, mandó su señor venderle, y á su mujer é hijos, con todo lo que tenía, y que se le pagase.

26Entonces aquel siervo, postrado, le adoraba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

27El señor, movido á misericordia de aquel siervo, le soltó y le perdonó la deuda.

28Y saliendo aquel siervo, halló á uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y trabando de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes.

29Entonces su consiervo, postrándose á sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

30Mas él no quiso; sino fué, y le echó en la cárcel hasta que pagase la deuda.

31Y viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon á su señor todo lo que había pasado.

32Entonces llamándole su señor, le dice: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste:

33¿No te convenía también á ti tener misericordia de tu consiervo, como también yo tuve misericordia de ti?

34Entonces su señor, enojado, le entregó á los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.

35Así también hará con vosotros mi Padre celestial, si no perdonareis de vuestros corazones cada uno á su hermano sus ofensas.

Mateo 18:21-35. Paráfrasis: Jesús compara el perdón recibido de Dios con una deuda inmensa cancelada y advierte que no debemos aferrarnos cruelmente a las pequeñas deudas de otros.

Pedro preguntó cuántas veces debía perdonar, y Jesús respondió con una cifra que desbordaba los cálculos habituales. La parábola presenta a un siervo liberado de una deuda imposible que luego exige con violencia una cantidad menor. El problema no es la justicia de recuperar lo prestado, sino la incoherencia de recibir misericordia y negar toda misericordia. Soltar una deuda no siempre significa renunciar a una reparación necesaria. Significa dejar de cobrarla emocionalmente cada día mediante reproches, silencios manipuladores o recordatorios humillantes. Hoy escribe qué esperabas recibir de la persona que te hirió: una disculpa, una explicación, una devolución. Presenta esa expectativa a Dios y decide qué parte debes reclamar de manera justa y qué parte necesitas dejar de usar como arma.

Para reflexionar

¿Qué deuda emocional sigues cobrando repetidamente, incluso después de haber decidido perdonar?

Un paso para hoy

Separa por escrito una reparación legítima de un reproche repetitivo, y renuncia hoy a este último.

Oremos

Señor, gracias por la deuda que cancelaste en Cristo. Enséñame a buscar reparación sin venganza, a soltar los reproches y a tratar a otros con la misericordia que he recibido. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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