4Porque somos sepultados juntamente con él á muerte por el bautismo; para que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en novedad de vida.
5Porque si fuimos plantados juntamente en él á la semejanza de su muerte, así también lo seremos á la de su resurrección:
6Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fué crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea deshecho, á fin de que no sirvamos más al pecado.
7Porque el que es muerto, justificado es del pecado.
8Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él;
9Sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de entre los muertos, ya no muere: la muerte no se enseñoreará más de él.
10Porque el haber muerto, al pecado murió una vez; mas el vivir, á Dios vive.
11Así también vosotros, pensad que de cierto estáis muertos al pecado, mas vivos á Dios en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 6 explica que la gracia no es una licencia para permanecer bajo el dominio del pecado. El bautismo representa una unión con la muerte y resurrección de Cristo: la antigua vida pierde su señorío y comienza una existencia nueva. Pablo no pide fingir que la tentación desapareció, sino considerar una realidad distinta y actuar conforme a ella. Hoy esa decisión puede tomar una forma muy concreta. No alimentes una conversación que te arrastra, no abras una puerta que sabes que te debilita y no llames libertad a lo que te esclaviza. Busca también apoyo, porque caminar en novedad de vida no es una tarea solitaria. La gracia ofrece perdón y también una comunidad para perseverar.
¿Qué hábito está reclamando un señorío que pertenece a Cristo?
Informa a una persona de confianza de un límite que establecerás hoy y pídele que te pregunte mañana cómo lo has mantenido.
Cristo resucitado, gracias por darme una vida nueva. Ayúdame a no ofrecerme al pecado, a establecer límites sabios y a perseverar acompañado por tu pueblo. Amén.
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