365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Domingo, 29 de marzo de 2026 · otro día
Día88
APRENDER A CONFIAR

Todas las cosas renovadas

Apocalipsis 21:1-5 RV1909

1Y VI un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo y la primera tierra se fueron, y el mar ya no es.

2Y yo Juan vi la santa ciudad, Jerusalem nueva, que descendía del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.

3Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y el mismo Dios será su Dios con ellos.

4Y limpiará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y la muerte no será más; y no habrá más llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas son pasadas.

5Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

Apocalipsis 21:1-5 Paráfrasis: Juan contempla un cielo nuevo y una tierra nueva. Dios habita con su pueblo, enjuga sus lágrimas y anuncia que la muerte, el duelo, el clamor y el dolor no tendrán la última palabra.

La visión de Apocalipsis no ofrece una escapatoria para despreciar la creación, sino la esperanza de una renovación completa bajo la presencia de Dios. El texto nombra lágrimas, muerte, duelo, clamor y dolor porque conoce lo que necesita ser restaurado. La promesa no exige fingir que todo está bien; sostiene a quienes esperan mientras todavía experimentan un mundo quebrado. Confiar en esta esperanza cambia la manera de vivir el presente. No nos vuelve indiferentes al sufrimiento, sino comprometidos con anticipar la justicia, la consolación y la reconciliación que Dios traerá plenamente. Podemos llorar con quienes lloran y trabajar por la vida sin pensar que nuestros esfuerzos producen por sí solos el reino definitivo. La última palabra pertenece a Dios, que hace nuevas todas las cosas y permanece cerca de su pueblo.

Para reflexionar

¿Cómo podría la esperanza de la renovación de Dios transformar hoy tu manera de acompañar el dolor y practicar el bien?

Un paso para hoy

Visita, llama o escribe a una persona que esté sufriendo y ofrece una presencia concreta que no intente apresurar su proceso.

Oremos

Dios de esperanza, sosténnos mientras esperamos la renovación de todas las cosas. Haznos sensibles al dolor, fieles en el bien y capaces de ofrecer consuelo sin negar las lágrimas del presente. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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