8Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir por heredad; y salió sin saber dónde iba.
9Por fe habitó en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en cabañas con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:
10Porque esperaba ciudad con fundamentos, el artífice y hacedor de la cual es Dios.
11Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir simiente; y parió aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó ser fiel el que lo había prometido.
12Por lo cual también, de uno, y ése ya amortecido, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena inmunerable que está á la orilla de la mar.
13Conforme á la fe murieron todos éstos sin haber recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, y creyéndolas, y saludándolas, y confesando que eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.
14Porque los que esto dicen, claramente dan á entender que buscan una patria.
15Que si se acordaran de aquella de donde salieron, cierto tenían tiempo para volverse:
16Empero deseaban la mejor, es á saber, la celestial; por lo cual Dios no se avergüenza de llamarse Dios de ellos: porque les había aparejado ciudad.
Hebreos recuerda a Abraham y Sara no como figuras que controlaron el futuro, sino como personas que vivieron en tiendas y aceptaron ser peregrinas. Salieron sin tener todos los detalles y esperaron una promesa que no podían producir por sus propias fuerzas. Su fe se expresó en movimiento, paciencia y una nueva definición de hogar. También nosotros podemos sentir tensión entre echar raíces y permanecer disponibles. Confiar no significa despreciar la estabilidad, sino recordar que ninguna seguridad terrenal es definitiva. Podemos cuidar nuestra casa, trabajo y relaciones, manteniendo el corazón abierto a la dirección de Dios. La esperanza futura no nos vuelve indiferentes al presente; nos permite vivirlo sin convertirlo en un ídolo. Caminamos con gratitud, pero sin aferrarnos como si todo dependiera de nosotros.
¿Qué seguridad legítima se ha convertido en un ancla que te impide obedecer a Dios con libertad?
Renuncia durante un día a una comodidad prescindible y usa el tiempo o recurso liberado para atender una necesidad de tu comunidad.
Dios de las promesas, enséñame a caminar con obediencia sin exigir conocer todo el destino. Ayúdame a disfrutar lo que recibo sin aferrarme, manteniendo el corazón disponible para tu dirección. Amén.
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