17No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres.
18Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres.
19No os venguéis vosotros mismos, amados míos; antes dad lugar á la ira; porque escrito está: Mía es la venganza: yo pagaré, dice el Señor.
20Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.
21No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.
Pablo no confunde vencer el mal con permitir que continúe. Enseña a renunciar a la venganza personal y a responder de una manera que no reproduzca la misma violencia. Buscar la paz incluye actuar con integridad, pedir ayuda y utilizar medios justos para proteger a quienes están en peligro. En un conflicto cotidiano, puedes romper la cadena eligiendo una respuesta sobria. No respondas al mensaje mientras estás alterado; guarda pruebas si existe acoso, consulta a una autoridad y habla con claridad. Hacer el bien puede ser una disculpa, una verdad firme o una distancia segura. El amor del Padre no te llama a la pasividad, sino a una justicia sin odio.
¿Qué respuesta concreta podría detener hoy una cadena de hostilidad sin negar la verdad ni tu necesidad de protección?
Retrasa una respuesta impulsiva, busca consejo imparcial y elige una acción que proteja la paz y la dignidad.
Señor, líbrame de devolver daño por daño. Dame valor para poner límites y buscar justicia, y pureza de corazón para no dejar que el odio gobierne mis decisiones. Amén.
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