1Y AHORA, así dice Jehová Criador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, Formador tuyo, oh Israel: No temas, fakporque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
2Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
3Porque yo Jehová Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tú Salvador: á Egipto he dado por tu rescate, á Etiopía y á Seba por ti.
4Porque en mis ojos fuiste de grande estima, fuiste honorable, y yo te amé: daré pues hombres por ti, y naciones por tu alma.
Este mensaje fue dado a Israel en un momento de temor y exilio. Dios no promete una vida sin aguas ni fuego; promete presencia durante el paso. La identidad del pueblo no queda definida por la derrota, sino por Aquel que lo creó, redimió y llamó por su nombre. En una época de perfiles, comparaciones y etiquetas, recordar que Dios te conoce personalmente puede devolverte estabilidad. Escribe hoy las etiquetas que otros te han impuesto y distingue cuáles describen una conducta que necesitas revisar y cuáles son acusaciones que no debes cargar. Después, afirma en voz alta una verdad: tu valor no depende de la opinión cambiante de la gente.
¿Qué etiqueta ajena ha empezado a ocupar el lugar de la identidad que Dios te ofrece?
Haz dos columnas: «lo que necesito corregir» y «lo que debo dejar de cargar», y ora sobre cada elemento.
Padre, gracias por conocerme y llamarme por mi nombre. Acompáñame en las aguas y el fuego de este día; ayúdame a vivir desde tu verdad y no desde etiquetas. Amén.
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