17Y todo lo que hacéis, sea de palabra, ó de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias á Dios Padre por él.
Colosenses 3:17 reúne palabra y acción bajo la autoridad de Jesús. No limita la adoración a reuniones, cantos o momentos visibles; extiende el nombre del Señor a todo lo que hacemos y decimos. Una tarea doméstica, una reunión laboral, una respuesta en un mensaje y una decisión financiera pueden realizarse con gratitud y coherencia cristiana. Hacer algo en el nombre de Jesús no es añadir una frase religiosa a cualquier conducta, sino preguntarnos si esa conducta representa su carácter y busca el bien. La gratitud ayuda a desmontar la división entre lo espiritual y lo ordinario. Cuando agradecemos, reconocemos que incluso las oportunidades sencillas están delante de Dios. Hoy, la santidad puede presentarse en la forma paciente de cumplir una responsabilidad común.
¿Qué actividad ordinaria necesitas volver a mirar como una oportunidad de honrar a Jesús?
Elige una tarea sencilla y realízala con atención, gratitud y excelencia, recordando que la haces delante del Señor.
Jesús, toma mis palabras y mis acciones cotidianas. Que no separe lo espiritual de lo común, sino que haga todo bajo tu nombre y con gratitud sincera. Amén.
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