1DIOS es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.
2Por tanto no temeremos aunque la tierra sea removida; Aunque se traspasen los montes al corazón de la mar.
3Bramarán, turbaránse sus aguas; Temblarán los montes á causa de su braveza. (Selah.)
4Del río sus conductos alegrarán la ciudad de Dios, El santuario de las tiendas del Altísimo.
5Dios está en medio de ella; no será conmovida: Dios la ayudará al clarear la mañana.
6Bramaron las gentes, titubearon los reinos; Dió él su voz, derritióse la tierra.
7Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
8Venid, ved las obras de Jehová, Que ha puesto asolamientos en la tierra.
9Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra: Que quiebra el arco, corta la lanza, Y quema los carros en el fuego.
10Estad quietos, y conoced que yo soy Dios: Ensalzado he de ser entre las gentes, ensalzado seré en la tierra.
11Jehová de los ejércitos es con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob. (Selah.)
El Salmo 46 usa imágenes extremas: montes que se desploman, aguas que rugen y pueblos en conflicto. No construye esperanza sobre un mundo tranquilo, sino sobre la presencia de Dios en medio de la inestabilidad. El mandato de detenerse no es indiferencia ante la injusticia; es abandonar la ilusión de que todo depende de nuestro control. Nuestra época también produce ruido constante y urgencias simultáneas. Sin pausas, reaccionamos a cada noticia como si debiéramos salvar el mundo antes de dormir. El refugio de Dios puede recibirse mediante silencio, oración, límites informativos y acciones responsables. Detenernos nos ayuda a escuchar qué debemos hacer y qué debemos dejar en las manos del Señor.
¿Qué ruido externo o interno está dificultando que reconozcas la presencia de Dios y tus responsabilidades reales?
Establece un bloque de treinta minutos sin noticias ni redes sociales para orar y recuperar una atención serena.
Dios de poder y refugio, aquieta mi corazón en medio del ruido. Enséñame a distinguir responsabilidad de control, a descansar en tu presencia y a actuar con paz ante la incertidumbre. Amén.
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