7Tenemos empero este tesoro en vasos de barro, para que la alteza del poder sea de Dios, y no de nosotros:
8Estando atribulados en todo, mas no angustiados; en apuros, mas no desesperamos;
9Perseguidos, mas no desamparados; abatidos, mas no perecemos;
10Llevando siempre por todas partes la muerte de Jesús en el cuerpo, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestros cuerpos.
11Porque nosotros que vivimos, siempre estamos entregados á muerte por Jesús, para que también la vida de Jesús sea manifestada en nuestra carne mortal.
12De manera que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida.
13Empero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme á lo que está escrito: Creí, por lo cual también hablé: nosotros también creemos, por lo cual también hablamos;
14Estando ciertos que el que levantó al Señor Jesús, á nosotros también nos levantará por Jesús, y nos pondrá con vosotros.
15Porque todas estas cosas padecemos por vosotros, para que abundando la gracia por muchos, en el hacimiento de gracias sobreabunde á gloria de Dios.
16Por tanto, no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior se va desgastando, el interior empero se renueva de día en día.
17Porque lo que al presente es momentáneo y leve de nuestra tribulación, nos obra un sobremanera alto y eterno peso de gloria;
18No mirando nosotros á las cosas que se ven, sino á las que no se ven: porque las cosas que se ven son temporales, mas las que no se ven son eternas.
Pablo no presenta a los servidores de Cristo como personas invulnerables. Están atribulados, perplejos, perseguidos y derribados. La imagen de las vasijas de barro protege contra dos errores: creer que la fragilidad invalida el ministerio, o pensar que la fuerza pertenece al mensajero. El poder extraordinario se atribuye a Dios precisamente en medio de la debilidad humana. Confiar hoy puede significar dejar de esconder el cansancio y buscar apoyo antes de quebrarnos. También puede significar mirar el sufrimiento con una perspectiva amplia, sin llamar bueno a lo que es doloroso ni negar sus efectos. Pablo sostiene una esperanza futura que le permite perseverar en el presente. Nuestra vida tiene valor, pero no depende de parecer indestructibles. Dios puede obrar mediante personas reales, limitadas y necesitadas de gracia.
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Señor, gracias porque tu poder no depende de mi apariencia de fortaleza. Sostén mi fragilidad, enséñame a pedir ayuda y permite que mi perseverancia señale tu gracia. Amén.
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