1Y AHORA, así dice Jehová Criador tuyo, oh Jacob, y Formador tuyo, oh Israel: No temas, Formador tuyo, oh Israel: No temas, fakporque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
2Cuando pasares por las aguas, yo seré contigo; y por los ríos, no te anegarán. Cuando pasares por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.
3Porque yo Jehová Dios tuyo, el Santo de Israel, soy tú Salvador: á Egipto he dado por tu rescate, á Etiopía y á Seba por ti.
4Porque en mis ojos fuiste de grande estima, fuiste honorable, y yo te amé: daré pues hombres por ti, y naciones por tu alma.
5No temas, porque yo soy contigo; del oriente traeré tu generación, y del occidente te recogeré.
6Diré al aquilón: Da acá, y al mediodía: No detengas: trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los términos de la tierra,
7Todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los críe, los formé y los hice.
Isaías habla a un pueblo herido y desplazado, no a personas que viven una temporada fácil. La promesa de pasar por aguas y fuego no elimina esas experiencias; asegura que no tendrán la última palabra. Dios se presenta como Creador, Redentor y aquel que llama por nombre. La identidad del pueblo no depende de su circunstancia ni de la opinión de sus dominadores. Cuando atravesamos cambios, pérdidas o responsabilidades que nos superan, es posible sentir que hemos sido olvidados. Este pasaje nos invita a recordar que la presencia de Dios no se mide por la ausencia de dificultades. Él conoce nuestra historia y nos sostiene sin reducirnos a nuestro momento más frágil. Confiar hoy puede significar respirar, pedir compañía y repetir con verdad: no camino sin ser visto ni amado.
¿Qué situación te hace sentir olvidado, y cómo cambia esa percepción recordar que Dios te llama por tu nombre?
Envía un mensaje a alguien que atraviese una etapa difícil y ofrécele acompañamiento concreto, sin intentar resolver su dolor con frases rápidas.
Dios que me conoces, acompáñame en las aguas que hoy atravieso. Recuérdame mi identidad en ti y hazme una presencia cuidadosa para quienes necesitan sentirse vistos y sostenidos. Amén.
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