365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Jueves, 12 de febrero de 2026 · otro día
Día43
CONOCER EL AMOR DEL PADRE

La compasión que se acerca

Lucas 10:25-37 RV1909

25Y he aquí, un doctor de la ley se levantó, tentándole y diciendo: Maestro, ¿haciendo qué cosa poseeré la vida eterna?

26Y él dijo: ¿Qué está escrito de la ley? ¿cómo lees?

27Y él respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y á tu prójimo como á ti mismo.

28Y díjole: Bien has respondido: haz esto, y vivirás.

29Mas él, queriéndose justificar á sí mismo, dijo á Jesús: ¿Y quién es mi prójimo?

30Y respondiendo Jesús, dijo: Un hombre descendía de Jerusalem á Jericó, y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; é hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto.

31Y aconteció, que descendió un sacerdote por aquel camino, y viéndole, se pasó de un lado.

32Y asimismo un Levita, llegando cerca de aquel lugar, y viéndole, se pasó de un lado.

33Mas un Samaritano que transitaba, viniendo cerca de él, y viéndole, fué movido á misericordia;

34Y llegándose, vendó sus heridas, echándo les aceite y vino; y poniéndole sobre su cabalgadura, llevóle al mesón, y cuidó de él.

35Y otro día al partir, sacó dos denarios, y diólos al huésped, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que de más gastares, yo cuando vuelva te lo pagaré.

36¿Quién, pues, de estos tres te parece que fué el prójimo de aquél que cayó en manos de los ladrónes?

37Y él dijo: El que usó con él de misericordia. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú lo mismo.

Lucas 10:25-37. Paráfrasis original: El samaritano vio al hombre herido, se conmovió, se acercó, atendió sus heridas y organizó su cuidado; amar al prójimo se demuestra con misericordia práctica.

Jesús responde a una pregunta sobre los límites del prójimo con una historia que desplaza el centro: no se trata de clasificar a quién debemos amar, sino de convertirnos en personas misericordiosas. El samaritano no ofrece una frase piadosa desde lejos; interrumpe su camino, arriesga recursos y deja organizado el cuidado. Hoy el amor del Padre puede expresarse en una ayuda concreta y prudente. Mira alrededor: alguien quizá necesita transporte, una comida, una gestión o simplemente ser escuchado. Ayudar no exige resolverlo todo ni exponerte al peligro; pide reconocer la herida y conectar a la persona con el apoyo adecuado.

Para reflexionar

¿Qué necesidad cercana has aprendido a ignorar porque atenderla alteraría tus planes?

Un paso para hoy

Identifica una necesidad específica y ofrece una ayuda limitada y segura, o conecta a esa persona con quien pueda atenderla mejor.

Oremos

Padre compasivo, abre mis ojos para ver a quienes sufren. Dame sabiduría para acercarme sin invadir, recursos para ayudar y un corazón dispuesto a interrumpir mis planes por amor. Amén.

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365 días con Dios · José Daniel Pulido Betancor
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