365 días con DiosUna mañana. Un encuentro.
Lunes, 9 de febrero de 2026 · otro día
Día40
CONOCER EL AMOR DEL PADRE

El amor que sirve primero

Juan 13:1-17 RV1909

1ANTES de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había venido para que pasase de este mundo al Padre, como había amado á los suyos que estaban en el mundo, amólos hasta el fin.

2Y la cena acabada, como el diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, que le entregase,

3Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas en las manos, y que había salido de Dios, y á Dios iba,

4Levántase de la cena, y quítase su ropa, y tomando una toalla, ciñóse.

5Luego puso agua en un lebrillo, y comenzó á lavar los pies de los discípulos, y á limpiarlos con la toalla con que estaba ceñido.

6Entonces vino á Simón Pedro; y Pedro le dice: ¿Señor, tú me lavas los pies?

7Respondió Jesús, y díjole: Lo que yo hago, tú no entiendes ahora; mas lo entenderás después.

8Dícele Pedro: No me lavarás los pies jamás. Respondióle Jesús: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo.

9Dícele Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, mas aun las manos y la cabeza.

10Dícele Jesús: El que está lavado, no necesita sino que lave los pies, mas está todo limpio: y vosotros limpios estáis, aunque no todos.

11Porque sabía quién le había de entregar; por eso dijo: No estáis limpios todos.

12Así que, después que les hubo lavado los pies, y tomado su ropa, volviéndose á sentar á la mesa, díjoles: ¿Sabéis lo que os he hecho?

13Vosotros me llamáis, Maestro, y, Señor: y decís bien; porque lo soy.

14Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavar los pies los unos á los otros.

15Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis.

16De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el apóstol es mayor que el que le envió.

17Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis, si las hiciereis.

Juan 13:1-17. Paráfrasis original: Jesús, sabiendo de dónde venía y hacia dónde iba, lavó los pies de sus discípulos y convirtió el servicio humilde en una señal de su amor.

En la víspera de la cruz, Jesús no se deja dominar por la urgencia ni por el prestigio. Se levanta de la mesa, toma una toalla y realiza la tarea que nadie parecía querer asumir. Su autoridad se expresa sirviendo, y su amor toca incluso a discípulos que todavía no comprenden lo que ocurre. El amor del Padre puede cambiar la forma en que buscas reconocimiento. En casa, en la iglesia o en el trabajo, observa una tarea necesaria que suele quedar invisible y hazla sin anunciarlo. Servir no significa permitir abusos ni olvidar tus límites; significa poner tu capacidad al servicio del bien común, sin necesitar que cada gesto sea celebrado.

Para reflexionar

¿Qué tarea humilde estás evitando porque no alimenta tu imagen ante los demás?

Un paso para hoy

Realiza de manera anónima una tarea útil que facilite el día de otra persona y no cuentes que fuiste tú.

Oremos

Jesús, gracias por mostrar un amor que sirve. Líbrame de buscar siempre el primer lugar y dame humildad, sabiduría y límites sanos para cuidar a quienes me rodean. Amén.

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