12No que ya haya alcanzado, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si alcanzo aquello para lo cual fuí también alcanzado de Cristo Jesús.
13Hermanos, yo mismo no hago cuenta de haber lo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome á lo que está delante,
14Prosigo al blanco, al premio de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús.
Pablo habla como alguien que ha recorrido mucho camino y, aun así, no se presenta como acabado. Su madurez incluye reconocer que todavía está siendo formado. Mirar adelante no significa despreciar el pasado, sino impedir que los logros o las culpas anteriores gobiernen la obediencia presente. La meta es Cristo, no una imagen impecable de nosotros mismos. La comparación suele robarnos propósito: o nos sentimos atrasados frente a otros, o nos acomodamos porque ya hicimos bastante. El camino de hoy puede consistir en aprender una virtud, corregir un hábito, reconciliarnos o retomar una disciplina abandonada. Avanzar con esperanza es aceptar el proceso, celebrar la gracia recibida y dar el próximo paso disponible.
¿Qué aspecto de tu crecimiento necesitas abordar con perseverancia en lugar de compararte con otras personas?
Elige una práctica de crecimiento y agenda tres momentos específicos de esta semana para desarrollarla.
Cristo Jesús, gracias porque todavía estás formando mi vida. Líbrame de la comparación y del conformismo; ayúdame a reconocer mi proceso y a avanzar hoy con perseverancia hacia tu llamado. Amén.
Te llega por correo al empezar el día. Puedes darte de baja cuando quieras.